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viernes, 26 de septiembre de 2014

25 DÍAS EN LOS BALCANES. DÍA 2. JAJCE - MOSTAR

DÍA 2. JAJCE - MOSTAR

Segundo día por Bosnia. Este era el hostal de juventud donde yo debía ser el menos anciano, en serio.

Vi publicidad de algunos tours en moto de enduro por la comarca. Las monitoras daban garantías de que la cosa estaría animada.



Jajce es conocida por la cascada del río Plitva justo antes de juntarse con el río Vrbas, justo en medio de la ciudad.


Zoom in (real dimensions: 1024 x 768)El plan inmediato consistía en seguir el trazado de una antigua férrea en dirección sur hacia Donji Bakuf. Los primeros kilómetros fueron fáciles de seguir, después el recorrido empezó a complicarse, básicamente porque la pista estaba bloqueada en algunos tramos por muros u otras construcciones. En ocasiones tuve que retroceder, tomar carretera y volver a conectar usando algún puente de dudosa resistencia.


El paisaje, no obstante, compensaba el esfuerzo de tener que ir improvisando la ruta entre obstáculos y desvíos.


También hubo momentos contemplativos en la ribera del Vrbas, no todo iba ser darle al gas.


Progresivamente la ruta del ferrocarril se fue tornando más salvaje. Algunos tramos invitaban a darse la vuelta, invadidos por la vegetación y con secciones embarradas; daba la impresión de que nadie pasaba por allí y que en cualquier momento estarían bloqueados.




Al final me salí con la mía y completé el recorrido tal como lo tenía previsto hasta Donji Bakuf.A continuación seguí rumbo suroeste hacia el lago Ramsko, evitando al máximo las ciudades, circulando a menudo por tranquilos caminos agrícolas.



 Las mezquitas abundaban en la región, en cualquier recodo del camino te encontrabas con alguna.


Una vez bordeé el lago Ramsko, tomé nuevas pistas hacia el altiplano de Vran donde las temperaturas empezaron a bajar notablemente. Como ropa de abrigo sólo llevaba un chubasquero, y no miento si digo que en algunos momentos eché en falta más protección.


Andaba yo perdido por la zona cuando me encontré con un santuario dedicado a Diva Grabovčeva, una mártir local.


El solitario lugar infundía respeto, y los rosarios que colgaban del busto de la santa tintineaban siniestramente con el viento.




Zoom in (real dimensions: 1024 x 366)
Pero fue justo en ese momento de éxtasis espiritual cuando apareció un Golf, porque en estos países suele ser siempre un Golf. Cuando más solo y despistado te sientes en las montañas, sueles encontrarte a un paisano en su VW rodando por esas mismas pistas que tan remotas y abandonadas te parecen a ti.

Tras el receso en el santuario, proseguí por la planina pelándome de frío hasta que empecé a descender



ya en las inmediaciones de la necrópolis de Dugo Polje.


Cuando me cansé de pasear entre las tumbas llegó el momento de afrontar la sección final hasta Mostar bajo un cielo cada vez más cargado de nubes, el habitual celaje durante aquellos días que pasé en los Alpes Dináricos.




Fueron unos 1400 metros de desnivel en bajada casi contínua para llegar a la ciudad del famoso puente sobre el Neretva. Me sobró tiempo para perderme por las callejuelas de la ciudad hasta encontrar alojamiento y luego para disfrutar del ambientazo en las calles con el histórico 1-7 que le endosó Alemania a Brasil. Inolvidable.

lunes, 22 de septiembre de 2014

25 DÍAS EN LOS BALCANES. DÍA 1. GRABOVAC-JAJCE. 330 KMS.

DÍA 1. GRABOVAC-JAJCE. 330 KMS.



La noche anterior a la salida todavía no sabía cómo iniciar el viaje. De moral y forma no andaba bien, tal vez sería mejor comenzar por la costa siguiendo un recorrido seguramente bastante fácil, así podría ir adaptándome poco a poco a la moto. Inmediatamente pensé que eso mismo implicaría superar las etapas más duras precisamente al final, justo cuando escasearían las fuerzas, gran dilema. En última instancia pensé que lo sensato sería afrontar los tramos más duros al inicio, ya tendría tiempo de desinflarme más adelante. El tour balcánico comenzaría en Grabovac, donde dejé coche y remolque en un camping. Al encargado le dije que tardaría en volver una semana o tal vez cuatro, que no estaba seguro de nada. Grabovac, un pueblito donde cada casa ofrece alojamiento, hay centenares de ellos ordenados por número.



Primer destino: la base aérea abandonada de Zeljava. Imagináos lo divertido que puede ser rodar por un aeropuerto.





Algunas pistas nacían del interior de las montañas.



De los hangares bunkerizados salía un chorro de aire que te dejaba helado. Caminar por su interior, vandalizado y en ruinas, no era nada recomendable.
 

Tras mucho buscar di con algún vetusto aparato camuflado entre el follaje.

Me consta que hay algún avión más oculto en la zona, pero fui incapaz de hallarlo. Justo cuando marchaba del aérodromo, di con esta señal de advertencia. Demasiado tarde.



Y de la base, a la frontera con Bosnia en Prnjavor. En la aduana me hice con unos cuantos marcos convertibles y seguí, siempre por asfalto hasta Bosanski Petrovac donde tomé contacto con las primeras pistas de tierra.



Primero a través de bosques, y posteriormente rodando por planicies más despejadas, pero siempre por caminos rápidos.


Hubo ocasión de parar junto a algún monumento del pasado comunista. Como norma, dichos monumentos estaban siempre en avanzado estado de ruina, ya nadie los cuida.


 Cerca del final de etapa, entré en la república Srpska, otro territorio dentro de Bosnia-Herzegovina.


Poco después de llegar a Sipovo, el valle donde nace el rio Pliva,


tuve la ocasión de observar la maestría al volante de algunos conductores.


Con el atardecer llegué a las riberas del lago Plivsko y un poco más tarde a Jajce, donde solo me quedaba buscar el albergue juvenil para reposar y evaluar positivamente este primer día de viaje: la ruta, la moto, el paisaje...todo parecía haber funcionado bien. Un buen estímulo para mi moral.